Hay gente que no sabe mirar cine en blanco y negro. Dicen
que como las películas son viejas las actuaciones son malas, los efectos
baratos y la filmación no es buena. Qué enorme error.
Parece que se olvidan de que los directores que se dedican
hoy a hacer sus películas favoritas se sientan a observar estas obras de hace
50 años y piensan “¿por qué tuvo éxito esto?” “¿Qué puedo tomar de esto para
que mi trabajo tenga tanto éxito y reconocimiento?”.
Algunos aciertan, otros no. Otros incluso superan al
material en el que se basan, como Tarantino, por ejemplo.
Una de las bellezas que podemos observar en el cine clásico
(a veces en blanco y negro, a veces ya no) es cómo el director deposita su
confianza en el talento de sus actores, director de fotografía, escritor y
encargados de maquillaje. La cámara se pone fija en un lugar y el dialogo
fluye. Es en ese momento en el cual nosotros, como espectadores abandonamos el
asiento. Pasamos, de ver acores haciendo su trabajo, a personajes interactuando,
con los cuales llegamos a empatizar. ¿Por qué?
Tomemos el ejemplo de lo peor de lo peor, Transformers y
Rápido y Furioso. La cámara nunca está quieta, siempre está rodeando el rostro
del actor o su cuerpo, a la altura del abdomen, las tomas duran máximo 5
segundos y la imagen cambia al rostro de otro actor para que lo veas decir sus líneas,
porque al parecer somos muy estúpidos como para saber quien está hablando si no
lo vemos hacerlo. Sabes donde están, sabes por qué están ahí. Pero nunca los
ves moviéndose en ese ambiente el suficiente tiempo como para que te importe
realmente qué está pasando en, al menos, los metros cuadrados en los que se
encuentran. La preocupación del director va más hacia si lo que está en cámara
se ve cool y obviamente no confía en las personas con las que trabaja. ¿Por qué
no los deja actuar? Francamente, sabe que sus actores están ahí por su
apariencia o fama sobrevalorada, no su talento. Como Gaal Gadot, Megan Fox, Jason
Statham, Vin Diesel…bueno creo que todos menos el chino en F&F. En la 5
metieron hasta a Don Omar.
Alfred Hitchcock, el director de Psycho es más que una
leyenda. El hombre pasó a la historia como el maestro, el rey, el dios del cine
de Suspenso, e incluso, hoy mismo podemos ver una película en la cual el
personaje de Alfred es interpretado por Anthony Hopkins y cuenta el bardo por
el que tuvo que pasar para sacar su trabajo fílmico basado en el libro con el
mismo nombre (Psycho, por supuesto).
El hombre sabía lo que hacía. Si vas a ver su película, no leas sinopsis, no
busques trailers, no investigues nada antes de verla, solo recordá que por algo
pasó a la historia.
Una vez hayas visto Psicosis no vas a sentir eso que uno
percibe al iniciar los créditos de cierre de una buena película. No vas a
sentir que leíste un buen libro ni que aprendiste una lección de vida u otras
bananadas. Psycho, de Alfred Hitchcock es una experiencia, así como muchas
otras obras de éste Genio que, lamentablemente, ya no está con nosotros, pero
nos dejó retazos de su mente.